jueves, 6 de junio de 2013

Escritos Contemporáneos Fundamentales: Sanford Kwinter, 1986



…”Until the introduction of dynamics the Greek system was adequate for all geometric needs (e.g., Brunelleschi, Desargues, Mercator, etc.), but the new Cartesian system would be absolutely indispensable for Newtonian physics, in which equations of motion and acceleration play a dominant role. This is because acceleration cannot be expressed or defined as a relation between points alone but only in relation to an abstract ground of space as a whole. Events could now be conceived of as taking place against a fixed backdrop which also served as their unaffected carrier.
Not until the 19th century did this concept of space and relations between movements and bodies begin to change. First thermodynamics (problem of heat conduction in solid bodies), then the discovery of the electromagnetic interaction and the wave-theory of light provided both the first treatment of matter as a continuum and the first evidence of states in free or empty space which are propagated in waves. In the former case matter is treated as a system of states, characterized by independent quantitative variables –thermal differences, volume, pressure- expressible as a function of space coordinates and, most importantly, of time. In the latter it was a simple transposition of these same mathematics (patial differential equations) to the propagation of magnetic and light phenomena. Passing from a field theory of masses (thermodynamics) to a field theory of empty space (electrodynamics) meant that classical mechanics had to be superseded. Maxwell´s breakthrough in the theory of electromagnetic processes went far in this direction, but unable to make the final conceptual break he was obliged to posit a material vehicle or medium for this electromagnetic field: the luminiferous ether. The ether functioned in a purely mechanical sense as the material seat and carrier of all forces acting across space – though it was imperceptible and only logically derivable, based as it was on the presupposition that every state is capable of mechanical interpretation and therefore implies the presence of matter. The famous Michelson-Morley experiment of 1888 failed to yield any evidence of the material existence of such an ether. Between this event and the Special Theory of Relativity of 1905 came Lorentz´s important work, which, while accounting for the Michelson-Morley results, established, according to Einstein, that ether and physical space “were only different terms for the same things”. It was a momentous conceptual leap if only a short mathematical step that Einstein took to emancipate the field concept entirely from any association with a substratum. For the Special Theory of Relativity, Einstein employed the Riemannian conception of space, whose plastic structure is susceptible both to partaking in physical events and to being influenced by them. The Einsteinian field, and its corresponding notion of space-time, dispensed entirely with the need to posit a material substratum as a carrier for forces and events by identifying the electromagnetic field –any ultimately gravitational fields as well- with the new material one. This notion of “the field” expresses the complete immanence of forces and events while supplanting the old concept of space identified with the Cartesian substratum and ether theory. The field emerges as “an irreductible element of physical description, irreductible in the same sense as the concept of matter in the theory of Newton”
The field describes a space of propagation, of effects. It contains no matter or materialpoints, rather functions, vectors and speeds. It describes local relations of difference within fields of celerity, transmission or of carrering points, in a word, what Minkowski called world. Einstein offered as an example of a field phenomenon the description of the motion of a liquid:

At every point there exists at any time a velocity, which is quantitatively described by its three components with respects to the axes of a coordinate systems (vector). The components of a velocity at a point (field components) [fulfill the conditions of the field for they, like the temperature in a system of thermal propagation] are functions of the coordinates (x,y,z) and time


This hydrodynamic model, of course, deserves no particular priority in Einstein´s system for it was still only a rudimentary mechanical model describing a state of matter, whereas Einstein´s physics was an attempt to think the pure event, independent of a material medium or substratum. Yet the field theory it typified was emerging in other areas of endeavor, often finding expression through similar or related models of dynamics in fluids. Its mysterious charm was none other than partial differential function through which alone it was possible to express the principles of immanence, dynamism and continuity.”



Sanford Kwinter
Extracto de: LA CITTÁ NUOVA: MODERNITY AND CONTINUITY (1986)
Imágenes no forman parte del texto original: a manera ilustrativa y complementaria, croquis de Paolo Soleri.
Seleccionados por el arq. Martín Lisnovsky

martes, 14 de mayo de 2013

Henri Poincaré: Geometría Métrica y Geometría Proyectiva

"One would be tempted to say that metrical geometry is the study of solids, and projective geometry that of light” Henri Poincaré, Science and Hypothesis, 1905
Seleccionado por el arq. Martín Lisnovsky. Fotografía tomada de la web

martes, 7 de mayo de 2013

Pedro Ramírez Vázquez (1919-2013) - por Gustavo Brandariz

 Desde el umbral, las rosas os dan la bienvenida.
¿Lo veis? La casa entera tiembla de amor profundo.
¡Si para hacerla amable, la hicimos como el mundo:
un vaso en que pudiera caber toda la vida!
Jaime Torres Bodet. La casa.
Poesías (1926)
El arquitecto Pedro Ramírez Vázquez nació en la ciudad de México el 16 de abril de 1919  y falleció exactamente 94 años después, el 16 de abril de este año 2013, pocos meses después del fallecimiento de Oscar Niemeyer (1907-2012) y de Clorindo Testa (1923-2013).

Hijo de un librero lector y pensador del Centro Histórico de México D.F., fue alumno en la escuela secundaria pública Nº 4 de Carlos Pellicer, que además de profesor de historia era poeta, museólogo, político revolucionario y había sido secretario privado de José Vasconcelos.

Según le ha contado a Elena Poniatowska, Ramírez Vázquez, Carlos Pellicer decidió su vocación “al relatarnos un día en clase la vida de la gente sobre el gran espacio de la Acrópolis. Me fascinó en tal forma que le pedí permiso para ir a verlo en la tarde a su casa en las Lomas. Fue tan generoso con su tiempo que toda la tarde habló conmigo y esto fue definitivo para mí, porque en ese momento decidí ser arquitecto". Pellicer no era un historiador de héroes y batallas: la suya era un historia de la gente, de la vida cotidiana y de los espacios.

Pedro Ramírez Vázquez realizó sus estudios de arquitectura en la UNAM Universidad Nacional Autónoma de México. Según cuenta Alain Prieto Soldevilla, fue un alumno innovador "con 24 años de edad, el joven estudiante concluye una brillante formación académica, en la que supo acercarse a sobresalientes profesores de la Escuela de Arquitectura de la Academia de San Carlos. Especialmente, fue José Luis Cuevas Pietrasanta (diseñador de la Colonia Condesa y de Lomas de Chapultepec) quien agudizaría la visión urbana del ya entonces prometedor Pedro. En el lejano año de 1943, su trabajo recepcional se convierte en la primera tesis de urbanismo con la que se tituló un alumno de arquitectura. El tema: 'Estudio Urbanístico de Ciudad Guzmán (Jalisco). Alojamientos durante la feria'." Su visión no era la de un urbanista utópico, la suya era una ciudad para la vida de la gente.

Arquitectura escolar

Después del largo Porfiriato (1884-1911) y de la revolución libertaria y también anárquica, el nuevo desafío consistía en construir un México libre y moderno, con instituciones, servicios y ámbitos para una convivencia civil. Después de Lázaro Cárdenas, entre 1940 y 1946 Manuel Ávila Camacho fue Presidente de México. Había sido un revolucionario y fue un decidido antinazi; durante su gobierno decreció la violencia y arraigó la paz.

Entre 1943 y 1946 Jaime Torres Bodet (1902-1974), ensayista y poeta que había sido secretario de José Vasconcelos en el Rectorado de la Universidad, fue Secretario de Educación Pública de México. Su labor fue destacadísima: entre muchas labores, promovió la Campaña Nacional contra el Analfabetismo (1944-1946), creó y organizó el Comité Federal del Programa de Construcción de Escuelas (1945) y fundó el Instituto Nacional de Capacitación del Magisterio.

En gran medida, Vasconcelos fue una figura clave en la historia de México en el siglo XX. Ministro de Educación Pública entre 1920 y 1923, era, por entonces, un pensador de ideas muy avanzadas, muy distinto del pesimista que fue después. Había sido uno de los animadores del Ateneo y tenía gran afinidad con los argentinos José Ingenieros y Alejandro Korn y otros líderes de la Reforma Universitaria de 1918. Vasconcelos estuvo en Buenos Aires en 1922, para el acto en que Marcelo T. de Alvear asumió la presidencia de la República. Estaba fascinado con la educación argentina y quiso llevarse a México maestras argentinas como Sarmiento había traído norteamericanas. Regresó lleno de ideas e incluso conoció aquí el sistema escolar ideado por Domingo F. Sarmiento y llevado adelante por el Consejo Nacional de Educación y su Dirección de Arquitectura Escolar, que por entonces dirigía el Arq. Juan Abel Adrián Waldorp, sucesor de Carlos Morra. Ese modelo de organización escolar impresionó al Vasconcelos de "La raza cósmica", que fue el autor de una gran reforma educativa en México.

En 1921 existían sólo 8.171 escuelas, 17.206 maestros y 679.897 alumnos en México. La política educacional de Vasconcelos transformó esa realidad atrasada: en 1924 dejó 13.487 escuelas, 26.065 maestros y 1.049. 539 de alumnos.

Ahora, en 1943, el progreso educativo seguiría bajo la dirección de Torres Bodet. Y ese será el momento de Pedro Ramírez Vázquez, quien, a poco de graduado, ingresa como arquitecto dibujante en el Ministerio de Educación en plena Campaña Nacional contra el Analfabetismo. Ya en 1944 encabeza el comité federal para la construcción de escuelas en Tabasco. Y su actividad crece luego a nivel nacional y gana, como arquitecto, la plena confianza de Jaime Torres Bodet, que ve en sus diseños, interpretado el proyecto de educación popular.

En su libro 100x100 arquitectos del Siglo XX en México, Fernanda Canales y Alejandro Hernández Gálvez escriben sobre Pedro Ramírez Vázquez: “Influido por la corriente que pretendía transformar la revolución armada en revolución social, se enfocó en la infraestructura que el país requería, dedicándose después a abastecer la ciudad de las dotaciones culturales, deportivas y de planeación que exigía el desarrollo de la segunda mitad de siglo”.

De su experiencia en zonas rurales nace un proyecto arquitectónico innovador: la escuela rural conocida como "Aula Rural Prefabricada", funcional, económica, pedagógicamente eficiente y espacialmente cálida: un espacio para la educación. El diseño prototípico obtuvo el Gran Premio Trienal de Milán, y de esas escuelas se construyeron en México 30.000 -un aula cada dos horas-, pero también se aplicó el prototipo en Filipinas, India, Indonesia, Tailandia, Yugoslavia, Italia (Sicilia) y en otros 17 países de América Latina. El modelo mereció la recomendación de la UNICEF.

Fue Jaime Torres Bodet quien puso en manos de Pedro Ramírez la construcción de aquellas escuelas rurales. "Se realizaron campañas de alfabetización mediante las cuales se concretó el proyecto para la creación de escuelas en 30 mil puntos del país, algunas en lugares recónditos, en un lapso de tres años”, recordaba Ramírez Vázquez en una entrevista.

Entre 1946 y 1952, después de Manuel Ávila Camacho, fue Presidente de México Miguel Alemán Valdés. Durante su gobierno se creó la Ciudad Universitaria de la UNAM, se crearon la Dirección General de Enseñanza Normal, el Instituto Nacional de Pedagogía, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y el Colegio Técnico de Educación Superior e Investigación Científica, y se inició la industrialización moderna de México. Con él empieza la segunda etapa de la Revolución. Con sus grandes realizaciones culturales y también con fuertes controversias en materia económica y política.


Entre 1947 y 1958 Ramírez Vázquez dirigió el Departamento de Arquitectura del Ministerio de Educación. En 1951 diseñó la escuela primaria "La Pipila", en la Ciudad de México y en 1952 la Facultad de Medicina de la UNAM. Posteriormente, entre 1958 y 1964 fue nuevamente el Director Nacional del programa federal de Construcciones Escolares públicas, el  CAFPCE, y luego el Director Técnico del Centro Regional para la Construcción de Escuelas en América Latina (organismo de la UNESCO).

El Museo Antropológico de México

Entre 1953 y 1965 se desempeñó como Director de la Unidad Cultural del Bosque de Chapultepec. Cuando en 1958 Adolfo López Mateos llegó a la presidencia de México le formuló una pregunta: "La aspiración de un arquitecto en el pasado era construir una Catedral: ¿cuál es la aspiración de hoy?" Pedro Ramírez Vázquez le respondió: "Un museo arqueológico". De esa conversación nació la idea del gran Museo Nacional de Antropología de México, una de las grandes obras de arquitectura del siglo XX.

El museo vendría a unir, a través de la arquitectura, la ciencia, la memoria y la educación. Y sería la obra maestra de Pedro Ramírez Vázquez. Construído entre 1963 y 1964, fue inaugurado por el presidente el 17 de septiembre de ese año, con  44.000 m2 cubiertos y 35.700 m2 descubiertos, 23 salas de exposición permanente, una sala de exposiciones temporales y dos auditorios.

En el patio central, el Cuadrángulo inspirado en el "de las Monjas" de Uxmal, hay un estanque con lirios y desde allí se eleva una columna que sostiene una gran sombrilla. Una verdadera hazaña estructural, de acero y hormigón, de 54 x 82 metros de lado.

El espacio, un verdadero ícono de la arquitectura de la segunda mitad del siglo XX, junto con el atrio de acceso al Museo y los patios hundidos, llevan el pensamiento hacia las proposiciones teóricas del Team 10. Pero en el Museo se unen la innovación arquitectónica, el pensamiento social educativo y la continuidad histórica americana desde la cultura de sus primeros pobladores mayas, aztecas, olmecas, toltecas, zapotecas y mixtecas hasta el presente.

Y por primera vez, en una escala semejante, la nueva arquitectura para museos y la nueva museografía ecológica inspirada en las ideas de Georges Rivière alcanzan la expresión de un verdadero manifiesto. En el interior de las salas, el edificio está en silencio y hablan los objetos, la didáctica y el argumento a través de un montaje en donde los muros desaparecen y sólo tiene presencia la luz. "Quise dotar al Museo de una gran fuerza didáctica que llegara al pueblo por el interés mismo del pueblo", escribió el arquitecto.

Y le decía Pedro Ramírez Vázquez a Elena Poniatowska: "La construcción del Museo de Antropología fue un trabajo de más de setenta arquitectos dentro de 45 mil metros cuadrados de terreno y 5 mil metros de bodegas llenas con toda la riqueza arqueológica de México. Nuestra intención fue enaltecer la cultura mexicana, desde la prehispánica hasta la contemporánea, por eso hay fragmentos de la filosofía náhuatl en los muros seleccionados por el padre Ángel María Garibay K, y frases del poeta Jaime Torres Bodet". El mismo Torres Bodet que en noviembre de 1948 había sido electo Director General de la UNESCO, sucediendo a Julian Huxley, cargo que ocupó hasta diciembre de 1952.

A Octavio Paz, ya temeroso de una exaltación excesiva del pasado precolombino, le pareció excesivo también el influjo indígena sobre la arquitectura moderna. Pero Ramírez Vázquez creía posible una integración no historicista. El Antropológico es uno de los mejores museos del mundo.

El Museo de Arte Moderno

Inaugurado en 1964, tres días después que el Antropológico, el Museo de Arte Moderno también fue parte del programa integral de museos de Jaime Torres Bodet. Absolutamente moderno en su concepción, sin alusiones precolombinas, destinado a albergar obras de Rivera, Siqueiros, Orozco, Tamayo y otros artistas mexicanos, sus curvas nos recuerdan al edificio del restaurant "Ariston" de 1948, ubicado frente a la playa La Serena de Mar del Plata y  diseñado por Marcel Breuer junto con Eduardo Catalano y Carlos Coire. ¿Conoció Ramírez Vázquez nuestra pequeña fantasía marpletense, tan penosamente depredada luego?.

El MAM se construyó en sólo 15 meses, y la fachada, acristalada, filtra los rayos ultravioletas.

ICOMOS México

No extraña, entonces, hallarlo a nuestro arquitecto entre los fundadores del Comité Mexicano de ICOMOS en 1965.

Fue Jaime Torres Bodet, por entonces Secretario de Educación Pública, quien recibió la comunicación de que en el segundo Congreso Internacional de Arquitectura y Técnicos de Monumentos Históricos, celebrado en Venecia, se había decidido la creación del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) como organización no gubernamental, afiliada a la UNESCO, con el objeto primordial de establecer una colaboración internacional dentro de los planos doctrinal, técnico, legislativo y científico, entre los especialistas en la conservación y restauración de los monumentos antiguos y de los sitios. Aquel primer comité mexicano fue integrado por los arquitectos José Villagrán García, Pedro Ramírez Vázquez, Carlos Flores Marini, y los doctores Francisco de la Maza e Ignacio Bernal. Ramírez Vázquez fue el primer Vicepresidente. La conservación del patrimonio era también parte del ideario de la educación popular.

Al calor del ICOMOS mexicano, se inició, en 1978, la celebración del Symposium Interamericano de Conservación del Patrimonio Monumental, organizado inicialmente por Flores Marini, y con la presencia en el acto inaugural del Presidente de ICOMOS Internacional Dr. Raymond Lemaire y del Arq. Jorge O. Gazaneo, Vicepresidente, y de 210 especialistas procedentes de 30 países.

Los Juegos Olímpicos de 1968

Durante la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz, Adolfo López Mateos fue nombrado para dirigir la realización de las Olimpíadas de 1968, pero, debilitada su salud, Pedro Ramírez Vázquez fue nombrado presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos realizados ese año en México, los únicos realizados hasta ahora en Latinoamérica. La inauguración se vio empañada por disturbios políticos y la represión enojó al arquitecto que tanto esfuerzo había hecho por presentar ante el mundo un México moderno y progresista, Pero la organización fue notablemente exitosa y elogiada.

Su vinculación con la arquitectura para el deporte -también una arquitectura social- ya tenía un hito importante: el diseño del Estadio Azteca, inaugurado en 1966. Unos  42,000 m3 de concreto (casi 100.000 toneladas) y 8.000 toneladas de acero fueron empleadas en su construcción; la cubierta vuela 50 metros;   es obra de Ramírez Vázquez en coautoría con el arquitecto Rafael Mijares Alcerreca, su socio por 34 años.

Obras en México

Entre 1955 y 1956, Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares construyeron conjuntamente con Félix Candela, un conjunto de mercados en Coyoacán, Azcapotzalco y Anahuac, que han sido estudiados por el Prof. Arq. Juan Ignacio del Cueto Ruiz Funes.

En 1956 Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares aplicaron las bóvedas cáscara también en el popular mercado de La Lagunita, una obra que no puede sorprender luego de haber hecho obras con Félix Candela y otros colegas que estaban trabajando la forma curva.

No menor audacia estructural revela la Torre de Relaciones Exteriores en Tlatelolco, encargada en 1957 y realizada entre 1960 y 1966 Sus 24 pisos en 102 metros de altura han soportado muy bien varios terremotos.

Entre 1979 y 1981 Pedro Ramírez Vázquez construyó el Palacio Legislativo de San Lázaro, la sede oficial de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, uno de los más modernos edificios de la democracia.

En 1982, la Torre de Mexicana de Aviación (luego Torre Axa) de la Ciudad de México), diseñada con Mijares para un proyecto nunca realizado en Marsella, fue una nueva aproximación lingüístico-escultórica hacia el tema arquitectónico del edificio en altura.

Arquitectura religiosa

Entre 1973 y 1976, Pedro Ramírez Vázquez, junto con el arquitecto José Luis Benllioure y Fray Gabriel Chávez de la Mora  -arquitecto y monje benedictino- participó en el proyecto de la nueva Basílica de Guadalupe. Chávez de la Mora, dedicado al diseño y el arte litúrgico, junto con sus colegas, eran concientes del creciente deterioro del antiguo edificio y aquello que empezó como un estudio teórico terminó siendo un encargo efectivo. La obra, de una capacidad para 10.000 personas, fue inaugurada el 12 de octubre de 1976.

La colaboración entre Ramírez Vázquez y Chávez de la Mora se repitió en otras dos oportunidades: una de ellas, en 1983, en el diseño de la Catedral de Nezahualcóyotl. El arquitecto que soñaba con hacer un museo fue también constructor de catedrales. Pero también de una capilla inimaginada.

Obras fuera de México

Le cupo a Ramírez Vázquez acompañar al Papa Juan Pablo II en su visita a la Basílica de Guadalupe, durante su primer viaje a México. Las crónicas afirman que el Papa Wojty?a quedó gratamente impresionado con la obra y le pidió entonces que proyectara una capilla a la Virgen de Guadalupe en el Vaticano. "El altar es un bloque de plata apoyado sobre cuatro pilares de piedra traída del lugar donde se apreció la virgen, el Tepeyac. Fue inaugurada por el Papa, el 12 de mayo de 1992 y es la única capilla vaticana dedicada a un país americano". En el diseño, también colaboró el Arq. Fray Gabriel Chávez de la Mora

No era la primera obra fuera de México. En 1958 había proyectado el Pabellón de México en la Feria de Bruselas; en 1962, el de Seattle; en 1964 el de New York; en 1992 el de Sevilla. Pedro Ramírez Vázquez proyectó el Museo de las Culturas Negras, en Dakar, Senegal; edificios gubernamentales en Tanzania; el Museo de Nubia, en Egipto; la Casa Presidencial de Costa Rica; las Oficinas y el Museo del Comité Olímpico en Lausana, Suiza.

A la inversa, en 1987 proyectó, en el Paseo de la Reforma, la Embajada de Japón en México asociado con Kenzo Tange. Justificando aspectos de su forma, Ramírez Vázquez explicó que "había que darle realce en virtud de su destino, al tiempo de procurar que tuviera, si no las características de la arquitectura japonesa, sí una relación con ella, como un japonés nacido en México". En vez de una referencia al pasado precolombino, había allí una alusión al pasado nipón.

Cuatro décadas de reconocimiento público

Pedro Ramírez Vázquez fue el arquitecto de la sede del PRI, el Partido Revolucionario Institucional al cual adhirió y que hoy, después de fracasos y derrotas ha vuelto al gobierno de México que había ejercido entre 1929 y 2000. Pero él fue siempre fiel, no a un partido, sino a una posición filosófica en materia educativa, cultural y social, compartida con muchos de los hombres con los cuales se relacionó en su vida y con quienes trabajó.

Por sus méritos intelectuales, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior de México (ANUIES) lo nombró, en 1974, primer rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM, Ciudad de México).

Entre  1976 y 1982  fue Secretario de Asentamientos Humanos y Obras Públicas durante el gobierno de López Portillo, entre los años 1976 y 1982. La UNAM, su Alma Mater, le otorgó el doctorado Honoris Causa.

Su trayectoria como arquitecto forma parte de la historia de México y de la historia de la arquitectura.

No siempre la UNESCO manifiesta expresamente lamentar el fallecimiento de un Arquitecto. Pero pocos, como él, representaron tan claramente la unión entre la creatividad arquitectónica y el sentido profundo de la cultura y la educación.

Desde el umbral, las rosas os dan la despedida.

Gustavo A. Brandariz, arquitecto
Profesor e Investigador FADU-UBA
Buenos Aires, 7 de mayo de 2013

Editado por el arq. Martín Lisnovsky. Fotografía tomada de la web

domingo, 14 de abril de 2013

SC 168: Hans Scharoun + Frank Gehry. Del Arte Figurativo a la Arquitectura

1- Hans Scharoun. Vivienda en la Weisenhofsiedlung, Sttutgart 1926-1927
2- Frank Gehry. Vitra Design Museum, Weil am Rhein, 1987-1989
Seleccionado por el arq. Martín Lisnovsky

jueves, 11 de abril de 2013

Clorindo Testa Inmortal. Nuestro Pequeño Adiós







Quizás la manera más justa de recordarlo es intentar descifrar el espacio que separaba el planteo de Agostini del proyecto construido en el Banco de Londres (1960-1966). Dentro de ese tiempo y espacio, un ejemplo único de inteligencia colectiva aplicada a partir de un oportuno universo de profesionales reunidos (arquitectos, ingenieros, ejecutivos…) hubo una mano capaz de otorgarle algo más, un carácter distintivo. 
A veces tengo la sensación que las palabras épicas (genio, ídolo, maestro) no le hacen justicia a toda la dimensión de la obra de un ser humano. Que el esfuerzo y el fruto del trabajo particular, sumadas a la vocación de autor que tienen algunas obras, sólo hallan su justa valoración en el análisis meticuloso y la crítica no-operativa. No es este el momento ni de unas ni de otras. 
Clorindo logró algo más. En la complejidad múltiple de nuestra profesión, Clorindo supo imprimir en su arquitectura algo más, algo que caracterizaba el espacio urbano otorgándole una identidad única, tan cerca de su mano creativa como de la contemporaneidad porteña que de a poco nos ayudó a conformar. Arquitectura, Arte, Artesanía, Escultura. En diversas alquimias y con una habilidad extraordinaria, sus edificios tienen ese algo más que bien podría llamarse Magia; y una magia como muy pocas veces la ciudad de Buenos Aires ha tenido la suerte de albergar.  
Gracias por tu magia, Clorindo.

Nota: la fotografía pertenece a la maqueta de la propuesta inicial del Banco de Londres y América del Sur, proyecto de SEPRA junto a Clorindo Testa(1923-2013).
Editado por el arq. Martín Lisnovsky

viernes, 29 de marzo de 2013

Stan Allen. Una Arquitectura que Admite el Cambio, el Accidente y la Improvisación

“…Hablando en general, una condición de campo podría ser cualquier matriz formal o espacial capaz de unificar diversos elementos respetando al mismo tiempo la identidad de cada uno de ellos. Las configuraciones de campo son conjuntos unidos de forma flexible que se caracterizan por su porosidad y conectividad interna. La forma y extensión global son altamente fluidas y tienen menos importancia que la relación interna de las partes, que es lo que determina el comportamiento del campo. Los campos no funcionan ni mediante mallas reguladoras ni mediante relaciones convencionales de axialidad, simetría y jerarquía. Las reglas de combinación tienen menos que ver con la disposición de elementos diferenciados e identificables que con la agregación seriada de un gran número de partes relativamente pequeñas y más o menos similares. Las condiciones de campo son relacionales, no figurativas, y se basan en el intervalo y la medida. La escala importa; las condiciones de campo dependen de la repetición y requieren una cierta extensión para poder registrarse. Las condiciones de campo tienen una capacidad especial para hacer que las fuerzas abstractas sean visibles. Una lámina de limaduras de hierro registrará los patrones de un campo magnético, pero las limaduras no son el campo; simplemente son el registro gráfico de las fuerzas invisibles del propio camino: “Ni materia ni puntos materiales, sino funciones, vectores y velocidades”. Las condiciones de campo son fenómenos a los que se les ha dado la vuelta que no están definidos por esquemas geométricos excesivamente arqueados, sino mediante conexiones internas intrincadas. La forma importa, pero no tanto las formas de las cosas como las formas entre tas cosas.
Una descripción de las propiedades y potenciales de lo que yo llamo condiciones de campo no puede reclamar la producción de una teoría sistemática sobre la forma o la composición arquitectónicas. El modelo teórico que aquí se propone anticipa su propia irrelevancia cuando se enfrenta a la realidad de la práctica. Se trata de conceptos de trabajo que se derivan de la experimentación en contacto con lo real…Más que una configuración formal, la condición de campo implica una arquitectura que admite el cambio, el accidente y la improvisación; no es una arquitectura investida de permanencia, estabilidad y certeza, sino una arquitectura que deja espacio a la certidumbre de lo real.”

Stan Allen. Del Objeto al Campo. Condiciones de Campo en la Arquitectura y el Urbanismo (original de 1996, con varias correcciones publicadas hasta –por ahora- el 2008). Extraída de Iñaki Ábalos (editor). Naturaleza y Artificio. Barcelona. Gustavo Gili, 2009. Traducción de la versión revisada por el autor From object to field: Field conditions in architecture and urbanism, incluida en Stan Allen. Practice: Architecture, technique + representation (expanded second edition). New York. Routledge 2009. El texto original “From Object to Field” fue publicado en la Architectural Design 127 “Architecture After Geometry”, Mayo-Junio de 1997, con Peter Davidson y Donald Bates como editores invitados y fue incluido en el reciente compilado editado por Mario Carpo. The Digital Turn in Architecture 1992-2012. Wiley 2013. Su prolongación crítica es Stan Allen. Field Conditions Revisited, 2012, publicada en conjunto con la exposición Field Condition Maribor, desarrollada en octubre del 2010 en Nueva York.
Los esquemas son de Stan Allen y fueron realizados desde 1995, acompañando la mayoría de las ediciones.

Editado y Seleccionado por el arq. Martín Lisnovsky

sábado, 16 de marzo de 2013

Anthony Vidler: La Invención del Movimiento Moderno Arquitectónico



“…Las primeras revisiones académicas de la arquitectura moderna comenzaron a aparecer a finales de la década de 1920. La obra de Adolf Behne Der moderne weckbau (1926), la de Gustav Adolf Platz Die Baukunst der neuesten Zeit (1927), de Sigfried  Giedion Bauen in Frankreich (1928) y de Bruno Taut Modern architecture (1929), entre otras recopilaciones, comenzaron el proceso de reunir la evidencia y desarrollar los criterios para la "modernidad" sobre los que se basaron las obras de Henry-Russell Hitchcock Modern architecture: Romanticism and reintegration (1929), la de Walter Curt Behrendt Arquitectura moderna (1937), la de Nikolaus Pevsner Pioneros del diseño moderno (1936) y la de Sigfried Giedion Espacio, tiempo y arquitectura: origen y desarrollo de una nueva tradición (1941), que más o menos fueron capaces de construir relatos coherentes del origen y del desarrollo. Aunque casi todos ellos compartían una aversión por la palabra "historia" como un enemigo de los ideales modernos, sin embargo, como Panayotis Tournikiotis ha mostrado, estos relatos compartían una idea común de historia como una fuerza determinante capaz de articular cuestiones del pasado, del presente y del futuro de la arquitectura, así como una creencia en alguna forma de Zeitgeist sociocultural que, identificado correctamente, determina por igual la respectiva "modernidad" o no modernidad de la obra. La historia podría haber llevado a la arquitectura a la modernidad, pero una vez allí, fue abandonada, como los "estilos" vilipendiados por Le Corbusier en Hacia una arquitectura.

También se trataba de relatos extremadamente parciales que desarrollaban sus genealogías a partir de momentos del pasado considerados como puntos de partida para poder justificar las prácticas contemporáneas específicas que ellos apoyaban o admiraban. Así, en Modern architecture: Romanticism and reintegration Henry-Russell Hitchcock buscaba las raíces de su querida "nueva tradición" a finales del siglo XVIII y se sentía tan molesto como entusiasmado con la obra de los "nuevos pioneros", a quienes consideraba que, simultáneamente, iban más allá de y perturbaban el racionalismo de Frank Lloyd Wright, Otto Wagner, Peter Behrens y Auguste Perret.

En Pioneros del diseño moderno Pevsner se centraba en las relaciones entre Gran Bretaña y Alemania, por considerar que los orígenes del funcionalismo racional de Walter Gropius se encontraban en el movimiento arts and crafts, a la vez que ignoraba convenientemente la aportación francesa, mientras que Giedion sólo mencionó una vez a Mies van der Rohe en su Espacio, tiempo y arquitectura, prefiriendo en lugar de ello saltar desde el movimiento barroco a aquel condensado en las villas de Le  Corbusier de la década de 1920.

Sin embargo, sean cuales fueren sus particularidades, estas obras pioneras lograron aquello que más temían los propios arquitectos modernos: la historización del movimiento moderno. Así, hacia 1940 la arquitectura moderna había sido asimilada completamente en el canon de historia del arte y se le había otorgado un lugar en la historia de los "estilos". Si en su momento Le Corbusier había declarado el fin de "los estilos" y Mies van der Rohe había rechazado la historia del arte académica en favor del Baukunst [el arte de construir], ahora Hitchcock reescribía toda la historia de los estilos arquitectónicos para definir lo que él llamó un "estilo internacional que tomaba como modelo la propagación del gótico en el siglo XII", Pevsner trazaba una línea temporal alrededor de algo identificable llamado "movimiento moderno" y Giedion articulaba las relaciones y los desarrollos históricos que vinculaban una visión moderna con los estilos pasados.

Si se consideraba que la arquitectura moderna comenzaba con el barroco el clasicismo, el neoclasicismo, el eclecticismo decimonónico o el reviva; arts and crafts, las  compuertas estaban ahora abiertas para una gran cantidad de relatos que competían, una variedad de movimientos modernos con bases históricas y varias versiones de una posible "unidad" de estilo que caracterizaba lo "moderno". Es más, tal ampliación de referencias y raíces históricas significó que la historia de la arquitectura moderna dependía tanto de los historiadores de otras épocas como de sus propios especialistas: a medida que se definía la modernidad, se aislaban sus precedentes; y viceversa, se permitía que los historiadores del renacimiento, del barroco, al igual que aquellos de los períodos manierista y neoclásico, recientemente definidos, hicieran referencia a las tendencias contemporáneas, cuando no a describir sus propios "estilos" como una respuesta consciente o inconsciente ante las tendencias contemporáneas.

Lo que unía todos estos ensayos históricos de modernidad con el resto de obra histórica en arquitecturaera su base común en un método que había aparecido hacia finales del Siglo XIX, un método que no confiaba tanto en la identificación de motivos "estilísticos" como en la comparación de formas -masas, volúmenes y superficies- en abstracto. Comenzando con la interpretación formal del ornamento de Alois Riegl y su historia conceptual de la visión espacial, siguiendo con el análisis psicológico de la forma de Heinrich Wölfflin y los estudios de los períodos renacentista y barroco y culminando con la construcción espacial de la historia de August Schmarsow, la arquitectura de todos los estilos era considerada como una serie de combinaciones formales y espaciales típicas, cada una de ellas ligada a "propósitos" o " motivaciones" específicos de una época y cada una de ellas comparable con la siguiente en una historia natural de transformación morfológica. De la misma manera que para historiadores del arte como Bernard Berenson y Aby Warburg la forma de las orejas o el movimiento de los cortinajes constituían pistas, la forma espacial lo era para los historiadores de la arquitectura.

Una historia de este tipo, que se define a sí misma como una historia del espacio más que como una historia del estilo, no sólo era proporcional a las propias aspiraciones del movimiento moderno, sino que comenzó a definir un acercamiento particular a una historia de la arquitectura a medida que desarrollaba su identidad disciplinar fuera de la historia del arte en general..."
Extracto de:
Anthony Vidler. HISTORIAS DEL PRESENTE INMEDIATO. La Invención del Movimiento Moderno Arquitectónico. Barcelona. Gustavo Gili, 2011. (Edición Original MIT 2008) 
Seleccionado por el arq. Martín Lisnovsky
La Imagen es ilustrativa y no pertenece a la edición original.
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